26 oct 2009

¡Quemá esas fotos!

Por Daniel Cecchini (Miradas al sur)

05-09-2009

Edición de Clarín del 29 de septiembre de 1978. La directora del diario celebra con Videla, Saint Jean y Harguindeguy.

Sonriente, flanqueada por Felipe y Marcela –los dos niños, hoy jóvenes adultos, que inscribió como sus hijos adoptivos en los años más oscuros de la última dictadura militar–, la directora de Clarín, Ernestina Herrera de Noble, no dudó en darle un fuerte contenido político al breve discurso con que coronó, el 28 de agosto, la celebración de los 64 años del matutino fundado por su marido, Roberto Noble, en 1945.

El tono estuvo en concordancia con la campaña que el multimedios más poderoso de la Argentina lleva adelante contra el tratamiento de una nueva ley de Servicios Audiovisuales que termine con la legislación vigente en la materia, diseñada por la dictadura y modificada a favor de los grupos económicos más concentrados durante los últimos 25 años. “Clarín cumple 64 años de periodismo, al servicio del desarrollo del país. Hemos construido nuestra fuerza en la fidelidad a la gente. Y eso muchas veces termina molestando al poder de turno. Hoy sufrimos nuevos embates por defender nuestra integridad periodística. Ataques disfrazados con argumentos falsos y contradictorios. Campañas de una virulencia inusitada, originadas en zonas oscuras del poder. A las que incluso se prestan algunos que creen lucrar con eso. No es la primera vez, ni será la última. Ningún ‘apriete' torcerá nuestro compromiso con la sociedad. Nuestra misión y principios están expresados públicamente. Se reflejan todos los días en nuestros medios. A ellos nos atenemos”, dijo la viuda de Noble, y volvió a sonreír cuando escuchó los previsibles aplausos.

Espejito, espejito

Conviene entonces detenerse en la “integridad periodística” que los medios del Grupo y su diario de bandera “reflejan todos los días”, en defensa de la cual hoy califican de “ley mordaza”, “ley K de control de medios” o de intento de “chavización” al proyecto que se discute en el Congreso. Fue seguramente en nombre de esa misma integridad que Clarín publicó en su portada del 28 de septiembre de 1978 una foto a tres columnas de Ernestina Herrera de Noble junto al dictador Jorge Rafael Videla para ilustrar el titular más importante del día: “Videla inauguró la planta de Papel Prensa”. La bajada de tapa expresa a las claras la independencia periodística de Clarín en tiempos de dictadura: “El teniente general (RE) Jorge Rafael Videla dejó inaugurada ayer la planta nacional de papel para diarios en una ceremonia efectuada en San Pedro. El Presidente destacó la trascendencia que este hecho tiene para el país y subrayó la necesidad de ejercer la libertad de prensa con responsabilidad. Esta edición de Clarín está impresa en papel elaborado en la flamante fábrica”.

En las páginas interiores, donde se da una amplia cobertura de la noticia, puede verse también a la sonriente directora del diario brindando con el dictador y departiendo amablemente con los genocidas Albano Harguindeguy e Ibérico Saint Jean. La ocasión lo ameritaba: desde enero de 1977, Clarín – junto con La Nación y La Razón – eran accionistas mayoritarios de Papel Prensa S.A., asociados con el Estado en manos de los dictadores. Una sociedad que sería el puntapié inicial del proceso que, con el correr de los años, transformaría a Clarín en el multimedios más concentrado del país.

Por entonces, los desaparecidos en la Argentina se contaban por miles, entre ellos varios periodistas y trabajadores gráficos que habían pasado por Clarín en algún momento de sus carreras, como Francisco Paco Urondo, Carlos Alberto Pérez, Enrique Raab, Luis Rodolfo Guagnini, Conrado Guillermo Ceretti, Daniel Alberto Daroqui, Ernesto Luis Fossati y Jorge Rodolfo Harriague. Durante esos años, el diario donde habían trabajado silenció sus nombres, los desapareció de sus páginas. Otros, como The Buenos Aires Herald o La Prensa, denunciaron sus secuestros y sus muertes, a pesar de la censura y la represión.

La misión y los principios

El 24 de marzo de 1976, la portada de Clarín había informado sobre el avasallamiento de las instituciones republicanas con un titular aséptico: “Nuevo Gobierno”. Tres días más tarde, también en tapa, había transparentado su relación con los dictadores con un suelto que decía: “La rígida censura de prensa impuesta el 24 de marzo duró sólo 36 horas. Desde entonces, el progresivo retorno a la normalidad en todos los órdenes y la fluida comunicación entre el gobierno y los diarios la han reducido al cumplimiento de normas indicativas. Pero la experiencia, plena de matices, bien vale la pena ser contada como otro testimonio del actual proceso”. A buen entendedor, pocas palabras.

Los ejemplos del apoyo editorial al terrorismo de Estado perpetrado por la dictadura se multiplican con sólo mirar cualquier ejemplar de aquellos días. Por ejemplo, en la nota del 21 de agosto de 1976, titulada “El principio del fin”. Allí está escrito: “No hay tercería posible porque, admitido que estamos en guerra, imperan sus leyes. Es la Nación la que está en armas para vencer al enemigo (…) La fuerza, monopolizada por el Estado, y la razón que, legitima la autoridad y le proporciona el consenso, son los atributos fundamentales del gobierno (…) La marcha hacia el monopolio de la fuerza avanza por caminos convergentes. Ha sido un reclamo formulado por distintas voces y que alcanza mayor vigor en boca de la Iglesia. Lo construyen las propias Fuerzas Armadas y sus hombres de gobierno al asociar a los distintos sectores en la lucha permanente contra la subversión”.

Más de una vez, la propia directora estampó su firma en los editoriales, defendiendo a los dictadores aún cuando las violaciones de los derechos humanos y el desastre económico eran ya evidentes: “Las Fuerzas Armadas, que tienen en su haber el triunfo contra la subversión al costo de enormes sacrificios, están en condiciones de realizar esa convocatoria. Se les presenta una alternativa en que la crisis económica puede llegar a minar los logros que han alcanzado en ese terreno y en que superar esa crisis puede dar la consolidación definitiva de la victoria y la realización de los objetivos que se trazaron al asumir el poder…” (29/3/81). E, incluso, después de la derrota en la aventura de Malvinas: “Repensar el país significa, hoy, también repensar a las Fuerzas Armadas. No nos conforma la idea de unas Fuerzas Armadas políticamente rechazadas y refugiadas en la especificidad de sus tareas. En países como la Argentina, cuya cuestión nacional se resume en el imperativo de crecer y desarrollarse, las Fuerzas Armadas son necesarias para sostener esa batalla contra el statu quo aparentemente incruenta, pero en realidad tan ardua como cualquier otra guerra convencional…” (1º/7/82).

Apenas unos ejemplos de la “misión y los principios expresados públicamente” por Clarín a lo largo de su historia. Una historia de “integridad periodística” que, en 1981, hizo que Ernestina Herrera de Noble enviara esta llamativa queja a la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia: “Tengo el deber moral de expresarle mi disidencia con la decisión de esa universidad de entregar este año el premio Moors Cabot al Sr. Jacobo Timerman (ex director de La Opinión, secuestrado, torturado y expulsado del país por la dictadura). Considero que tal distinción puede interpretarse como un aval a la intolerancia ideológica que ha hecho mucho daño a la marcha del proceso democrático en mi país”. Sí, leyó bien: “proceso democrático”… en 1981.

¡Quemá esas fotos, quemá esas notas! Todo sea por el periodismo independiente.

“La planta de Papel Prensa S.A. se inauguró el 27 de septiembre de 1978. Fue, y es, la primera empresa nacional dedicada exclusivamente a la producción de papel para diarios. Fue, y es, además, el fruto de un anhelo que concierne a todos los sectores del país, en un rubro vital de la economía.

Las inversiones realizadas por un grupo de empresas y accionistas con visión de futuro, lograron garantizar la independencia de una de las principales industrias de la comunicación. La concreción de este desafío permite sustituir importaciones cercanas a los 90 millones de dólares anuales.

De esta forma se inició una nueva era en la industria papelera argentina. Hoy, bajo la conducción de los dos diarios líderes, Clarín y La Nación, y con la participación del Estado nacional, Papel Prensa S.A. abastece a la mayoría de los diarios del país. En su trayectoria, ya ha superado las 3.500.000 toneladas de esa vital materia prima, elaborada con tecnologías que están al nivel de las utilizadas por los países más desarrollados del mundo”.

22 oct 2009

Bases militares EEUU en Latinoamérica - Comando Sur / Fuente: Telesur

A partir del año 2000, el Pentágono diseñó un nuevo esquema de control militar subregional a través de los llamados “puestos avanzados de operación” (FOL – Forward Operating Locations). Los FOL fueron diseñados como centros de “movilidad estratégica” y uso de “fuerza decisiva” en guerra relámpago, con base en tropas aerotransportadas de despliegue rápido.



Comando Sur es el comando unificado de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos que operan en América Latina y el Caribe y es uno de los nueve comandos que están directamente vinculados a la máxima dirección del Departamento de Defensa de EE.UU.
Opera en un radio de acción de 32 paises, 19 de ellos en Centro y Sudamérica y el resto en el Caribe. Desde 1997 su cuartel general se halla en el estado de la Florida.
Antes, desde 1947, estuvo basado en Panamá. Su propia historia reconoce que
Como un antecedente glorioso el desembarco de marines estadounidenses en ese país a principios del siglo XX. El Comando Sur (USSOUTHCOM en ingles), se ha convertido en un.simbolo del ingerencismo norteamericano en la región y ha sido aliado de las fuerzas militares y paramilitares que tan nefasto registro de muertes, torturas y desapariciones han dejado en los pueblos latinoamericanos y caribeños a lo largo de más de un siglo.
En los últimos años, el USSOUTHCOM ha estado armando, entrenando y adoctrinando a los ejércitos nacionales para servir a los intereses de EE.UU bajo su liderazgo. La finalidad es evitar la utilización de tropas norteamericanas y de esta forma reducir la oposición politica en los Estados Unidos.
El modelo consiste en que Washington dirige y entrena a los ejércitos latinoamericanos mediante "programas conjuntos” extensivos e intensivos, y subcontrata compañías privadas de mercenarios que proporcionan militares especializados, todos ellos oficiales "retirados” del ejército norteamericano.

Según el inventario del Pentágono en 2008, citado por Johnson, el imperio de EE.UU. consiste de 865 instalaciones en más de 40 países, con un despliegue de más de 190 mil soldados en más de 46 países y territorios.
Las siete bases militares adicionales de EE.UU. en Colombia elevarán su total planetario a 872, lo cual no tiene equivalente con ninguna potencia pasada y presente: EE.UU, invadió literalmente al mundo.
Las bases militares en América Latina y el Caribe están en una red entrelazada que apoya objetivos estadounidenses de asegurar acceso a mercados, controlar el flujo de narcóticos y obtener recursos naturales, especialmente petróleo.
Aunque Estados Unidos se ha visto obligado a cerrar bases en Panamá, Puerto Rico y Ecuador, ha abierto bases menores a través de la región, incluyendo varias que apoyan las operaciones de EE.UU. en Colombia.
Las intalaciones militares estadounidenses operan en un limbo legal; el personal militar no se rige por las leyes locales, y hay poca transparencia. EE.UU. está usando su base ilegal en Bahía de Guantánamo para evadir el derecho internacional en cuanto a prisioneros de guerra.
Las bases militares ultramarinas causan daños ecológicos, ya que hay pocos mecanismos dpara requerir limpieza ambiental.
La presencia de cientos de miles de militares en misiones en el extranjero envía un mensaje de que EE.UU. prefiere la fuerza sobre la diplomacia para resolver los problemas de la región, incluyendo algunos que involucran conflicto con Estados Unidos.
Bases pertenecientes a fuerzas armadas latinoamericanas pero usadas por soldados estadounidenses, como el Centro Peruano de Entrenamiento en el Río de Iquitos, Perú, no son consideradas bases de EE.UU. pero sirven a propósitos similares.


16 oct 2009

Clarín, La Nación y La Razón se quedaron con Papel Prensa como un premio de la dictadura

Por Eduardo Anguita (Miradas al sur)

06-09-2009

No es justo que el periodismo se valga de la historia para contaminar el presente. “Tirar archivos” suele ser un golpe bajo para castigar en lugar de debatir las cosas candentes de la actualidad. Pero, cuidado, porque la historia no sólo da perspectiva sino que, en muchos casos, tiene hilos conductores con el día a día. Este es el caso, porque Papel Prensa nació manchado de sangre pero, además, fue un negociado formidable que, hasta hoy, le brinda privilegios al Grupo Clarín, principal accionista de esa empresa.

La Nación, Clarín y La Razón se quedaron con Papel Prensa como un premio que la última dictadura les dio a quienes los acompañaron, con las proclamas y, sobre todo, con los silencios. Dos años de construcción de esa sociedad entre dictadores y propietarios de diarios fueron coronados de la manera más vulgar de los negociados: las empresas periodísticas pagaron ocho millones de dólares por un emprendimiento cuyo valor de mercado era de 250 millones. Tan burdo era el pacto, que La Prensa rechazó el convite del dictador Jorge Videla, excusándose en la filosofía liberal y no estatista de ese diario.

El papel de diario en el mercado argentino llega de Chile, de Finlandia o de otros destinos y cuesta más de 600 dólares la tonelada. Papel Prensa abastece a La Nación y Clarín (que luego se quedó con las acciones de La Razón), y guarda un pequeño cupo de papel para diarios “amigos”. No hay, en toda la Argentina, otras empresas papeleras dedicadas al rubro de los diarios. Algunas lo hicieron, pero de forma marginal. El privilegio de integrar verticalmente la producción no fue el fruto del ejercicio del periodismo independiente sino de una gigantesca operación política, económica y cultural que dejó sus huellas en el presente.

Una de esas huellas es la brutal autocensura de las empresas de medios para abordar esta historia que hoy resulta imprescindible para entender el comportamiento de Clarín frente al tratamiento de la ley de servicios audiovisuales, antesala de un camino de democratización de la palabra.

Marzo de 1976. José Alfredo Martínez de Hoz Cárcano asumió al frente del Ministerio de Economía nueve días después que la Junta Militar. El acto fue en el Salón Blanco de la Casa Rosada y estaba colmado de empresarios y no sólo de militares. Además de banqueros, petroleros y exportadores de carne y granos, estaban en pleno los dueños de los medios de comunicación. Su discurso pasó por cadena nacional. Su voz resultaba cansina, y los datos horrorosos: “En los últimos doce meses el crecimiento de los precios minoristas alcanzó al 566 por ciento y si en los próximos nueve meses la tasa marcha al ritmo del primer trimestre (de 1976), la espiral llegará al 788 por ciento”. El ministro sostuvo que eso produciría, entre otros males, “la proletarización de la clase media”. Para pasar “de una economía de especulación a una de producción”, el ministro anunció la liberación de precios y el aumento general de combustibles y tarifas –del orden del 30 por ciento–. Con respecto a los ingresos, “se suspenderá toda actividad de negociación salarial entre sindicalistas y empresarios, así como todo proceso de reajuste automático periódico de los salarios”. Martínez de Hoz derogó la nacionalización de los depósitos bancarios, la ley de inversiones extranjeras y el monopolio estatal de las juntas nacionales de Carnes y Granos, reemplazadas por el juego del mercado.

Y aquí un dato clave para entender el acompañamiento de la prensa escrita: el dólar tendría tres cotizaciones, la oficial a precio fijo, otra fluctuante accesible al público en casas de cambio y una tercera para operaciones de comercio exterior. En este último renglón, dejó dos productos –sólo dos– con dólar subsidiado: la importación de combustibles y la de papel prensa. El primer caso era para favorecer a las petroleras extranjeras en detrimento de YPF y el segundo para granjearse la simpatía de quienes tenían por delante la enorme labor de no hablar de los grupos de tareas que, por esos días, colmaban los campos clandestinos de detención con personas que luego serían tiradas al mar o enterradas clandestinamente.

Los empresarios de medios departieron amablemente con el general José Rogelio Villarreal, secretario de Prensa y Difusión, esa noche. Al día siguiente, sábado 3 de abril, el editorial de Clarín decía: “Aplicar esta política no conduce a perder la capacidad de decisión nacional, la que debe ubicarse en el suelo argentino, indeclinablemente, respondiendo a la voluntad y aptitud del Estado. Podría más bien inferirse que retardar el ritmo del desarrollo es lo que coloca a los pueblos en el riesgo de perder, entonces sí, su soberanía efectiva. Para robustecerla y afirmarla es necesario tener en claro cuáles son las prioridades a las que se debe atender y a qué ritmo hay que desenvolverlas. Para cumplir ese cometido la Argentina se ha puesto de nuevo en marcha, según lo muestran los acontecimientos”.

Salvo la revista Cuestionario, nadie se atrevió a reproducir la circular que la Secretaría de Prensa y Difusión de la Junta Militar mandó a todos los medios de comunicación para reglamentar el manejo de la información. Contenía 16 tópicos. “Inducir a la restitución de los valores fundamentales que hacen a la integridad de la sociedad: orden, laboriosidad, jerarquía, responsabilidad, idoneidad, honestidad, dentro del contexto de la moral cristiana. Propender a la atenuación y progresiva erradicación de los estímulos fundados en la sexualidad y en la violencia delictiva. Sostener una acción permanente y definitiva contra el vicio en todas sus manifestaciones”. Advertía: “Se reitera la absoluta prohibición de efectuar propaganda subliminal en todas sus formas”. No decía por escrito lo que los agentes del temible general José Rogelio Villarreal, a cargo de Prensa y Difusión, ordenaban en privado: nada de hablar de los desaparecidos. Esa es cuestión de Estado y no de tratamiento periodístico. El director de Cuestionario, Rodolfo Terragno, tomó una valiente decisión: publicó completa la circular, ya que consideró que era importante que sus lectores supieran los reglamentos para la prensa. Poco después, debió ir a Caracas para salvar su vida.

Papel Prensa

El general Villarreal, nacido en Santiago del Estero, había estado al frente de la Quinta Brigada con asiento en Tucumán, donde se desarrollaba el Operativo Independencia destinado a acallar cualquier resistencia civil, desde la guerrilla rural hasta la protesta docente, pasando por la liquidación de la histórica lucha de los cañeros tucumanos. Puntal del apoyo a los militares era el diario La Gaceta, donde se desempeñaba el joven periodista Joaquín Morales Solá, que ya era un ferviente defensor de liquidar cualquier vestigio de desobediencia civil y de todas las formas criminales con las que los militares actuaban. Fue Villarreal quien sugirió la incorporación de Morales Solá al equipo de selectos redactores de la sección Política de Clarín que firmaban “los logros del Proceso de Reorganización Nacional”.

Los vínculos entre las empresas periodísticas y los encargados de la prensa de la dictadura tuvieron muy distintas aristas. Fue en ese tiempo que la directora de Clarín, Ernestina Herrera de Noble, adoptó dos hijos, presuntamente apropiados por el terrorismo de Estado. Fue y es un caso paradigmático, que muestra las dificultades de la Justicia argentina para esclarecer aquellos casos que involucran a los poderosos. Pocos meses después de la adopción de estos niños, la viuda de Noble firmó la compra –junto a los presidentes de los directorios de La Nación, La Razón y el Estado a cargo de la Junta Militar de Papel Prensa S.A.. Fue un 17 de enero de 1977 y fue posible por una historia que todavía no tiene quien la pueda contar enteramente.

Portada del 28 de septiembre de 1978. Ernestina Herrera de Noble junto al dictador Jorge Rafael Videla. “Videla inauguró la planta de Papel Prensa”. La bajada de tapa expresa perfectamente la independencia periodística de Clarín en tiempos de dictadura: “El teniente general (RE) Jorge Rafael Videla dejó inaugurada ayer la planta nacional de papel para diarios en una ceremonia efectuada en San Pedro. El Presidente destacó la trascendencia que este hecho tiene para el país y subrayó la necesidad de ejercer la libertad de prensa con responsabilidad. Esta edición de Clarín está impresa en papel elaborado en la flamante fábrica”

Papel Prensa había sido una iniciativa de otro dictador, Juan Carlos Onganía, quien en 1969, convocó a un centenar de empresarios de diarios y les ofreció hacer la planta productora de papel, un insumo crítico en esta industria que, hasta entonces, era importado. Onganía, con veleidades desmedidas, llamaba personalmente, por ejemplo, a Héctor Ricardo García, director de Crónica, para decirle “¡Ni se le ocurra volver a hacer una tapa como ésa. Le voy a mandar la infantería!”. Su propuesta fue, según recuerdan sus interlocutores de la época: “Yo les doy el papel a precio argentino y ustedes no rompen más las pelotas”. Pero Onganía no duró mucho más. Así, las acciones de Papel Prensa tuvieron un derrotero inusual y quedaron en manos de un empresario tan atrevido como imprevisible, David Graiver, quien podía negociar con banqueros neoyorquinos un día y al otro lavar plata de Montoneros. Nada muy distinto del negocio de los otros financistas. Graiver tenía pedido de captura por su vinculación económica con Montoneros y la dictadura tuvo la oportunidad de terminar de un plumazo con el affaire Papel Prensa cuando, en agosto de 1976, el avión en el que viajaba, en México, explotó en el aire. Si fue cierto o no, si Graiver cambió su identidad o si fue asesinado, es parte de una investigación que excede estas líneas. Lo cierto es que a los esbirros de la dictadura le costó muy poco esfuerzo que sus herederos se desvincularan de las acciones que, como botín de guerra, terminaron en manos de Clarín, La Nación y La Razón.

Una fábula

Para tranquilidad de todos quienes quieran visitar la página web de Papel Prensa, podrán encontrar una historia mucho más tranquilizadora que ésta. Es, claro, una historia oficial, llena de tesón y esperanza, cuyos dos primeros párrafos son un indicador de cómo el supuesto periodismo independiente trata la verdad, ese bien tan preciado para este oficio.

12 oct 2009

¡Felicitaciones a todos!


SE PROMULGÓ LA LEY DE SERVICIOS DE COMUNICACIÓN AUDIOVISUAL

(10/10/09 - Presidencia.gov.ar) El Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, ofreció esta tarde una conferencia de prensa, en la que comunicó que la Presidenta firmó hoy el Decreto 1.467, por el cual se promulga la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que aprobó en la madrugada el Senado, y que lleva el número 26.522.
Aníbal Fernández informó que fue personalmente al Senado "a hablar con el vicepresidente para solicitarle que la remita en forma inmediata", a fin de que la Presidenta pudiera dejar firmada su promulgación antes de partir a la India.
Sostuvo que "era imperioso contar con la norma una vez sancionada en forma definitiva por el Senado", y que la Presidenta se impuso el compromiso de viajar con la ley ya publicada en el Boletín Oficial.
El Jefe de Gabinete calificó a la ley como "robusta y reconocida por la sociedad". "Es una normativa moderna", dijo, "aprobada por más de 80 foros donde se debatió en todo el país y en las audiencias públicas que dieron como resultado más de 200 modificaciones"
Señaló por último, que la reglamentación se llevará a cabo en el plazo más corto posible, ya que "cuanto antes tiene que estar todo cumplido para poder funcionar con la ley de la democracia, que tuvo una amplia acogida por los legisladores en ambas cámaras.
"Tuvimos tantos años y hubo tantos proyectos, que una vez que podemos cumplir y sacar la vieja legislación, cuando podemos producir el cambio en forma definitiva, tiene que ser muy rápido que tengamos nuestra nueva autoridad de radiodifusión y nuevas condiciones para que opere por sí misma", apuntó.

EL SENADO APRUEBA LA LEY DE SERVICIOS DE COMUNICACIÓN AUDIOVISUAL
(10/10/09 - Argentina.ar) La cámara alta aprobó sin modificaciones el texto de la norma de Servicios de Comunicación Audiovisual que venía con media sanción de Diputados y la convirtió así en Ley.
La Cámara alta convirtió en ley el proyecto de Medios de Comunicación Audiovisual con los votos del Frente para la Victoria y de algunos legisladores de la oposición, tras un extenso debate que se inició el viernes a media mañana y terminó este sábado a las 6.10. La votación general arrojó 44 votos a favor y 24 en contra.
La nueva Ley de Radiodifusión tiene como objetivos terminar con los monopolios en radio y televisión y darle participación en el espectro radiofónico a entidades sin fines de lucro, entidades con fines de lucro y al Estado Nacional, los tres por partes iguales.
El proyecto se debatió durante casi 20 horas, entre las 10.30 de la mañana del viernes 9 y las 6 de la mañana del sábado 10 de octubre, principalmente, porque hubo más de 50 oradores, la mayoría de los cuales habló durante por lo menos media hora.
Sólo la discusión en general de la norma llevó 16 horas, hasta la 2:30 de la mañana, cuando el proyecto fue aprobado por 44 votos a favor y 24 en contra. A la votación faltaron Roberto Urquía (PJ) y Norberto Massoni (UCR), de licencia por enfermedad, y Carlos Menem, del PJ disidente, que se fue del Congreso, y Emilio Rached, del radicalismo que llegó tarde al momento de votar.
A los votos afirmativos del Frente para la Victoria se sumaron el del socialista Rubén Giustiniani, el tucumano de Fuerza Republicana, Carlos Salazar; los fueguinos del ex ARI, María Rosa Díaz y José Martínez; y la radical correntina María Dora Sánchez.
En particular la norma también obtuvo el respaldo de la mayoría del bloque oficialista en tanto que los senadores de la oposición que apoyaron la iniciativa fueron los ex ARI y la senadora Sánchez, incluyendo los artículos más cuestionados por la oposición, como el 161, que fue aprobado con 10 votos a favor del oficialismo.
La larga jornada tuvo una instancia final, cuando en la votación de los últimos artículos, el "apuro" de algunos senadores por dejar el recinto, hizo que se levantasen de sus bancas antes que la máquina que registra los votos terminase de efectuar el recuento, lo que obligó a que, tras varios minutos de espera, debiera realizarse una votación nominal.
Al cerrar el extenso debate, el jefe del bloque oficialista, Miguel Angel Pichetto, "esta es una norma moderada" que "atiende la problemática de las grandes empresas en la Argentina porque les permite mantener una cuota importante del espacio audiovisual, como es el 35 por ciento".
"La ley plantea nuevos espacios de trabajo, especialmente para los periodistas. El corazón del debate de esta Ley es el de la posición dominante, por no llamarla monopólica", indicó Pichetto.
A su turno, su par del radicalismo, Ernesto Sanz, dijo que "este gobierno utilizó los dineros públicos para premiar a amigos que hablaban bien del gobierno y para castigar a aquellos que hablaban mal".
El jefe de bloque dijo que "el peligro de que haya menos medios y menos voces no es una subjetividad" y agregó que "queremos una Ley que además de ser buena, trascienda en el tiempo".


LEY DE SERV ICIOS DE COMUNICACIÓN AUDIOVISUAL
APROBADA EN LA H.C. DE DIPUTADOS DE LA NACIÓN 17/09/09
APROBADA POR EL H. SENADO DE LA NACIÓN 10/10/09
PROMULGADA POR EL PODER EJECUTIVO NACIONAL EL 10/10/09

8 oct 2009

Hola, bienvenidos

Bienvenidos a este humilde blog donde pienso publicar lo que vaya escribiendo en materia de actualidad política, economica, social y alguna que otra cosa medio colgada.

Sin mas.

Mantis