Por Daniel Cecchini (Miradas al sur)
05-09-2009
Edición de Clarín del 29 de septiembre de 1978. La directora del diario celebra con Videla, Saint Jean y Harguindeguy.
Sonriente, flanqueada por Felipe y Marcela –los dos niños, hoy jóvenes adultos, que inscribió como sus hijos adoptivos en los años más oscuros de la última dictadura militar–, la directora de Clarín, Ernestina Herrera de Noble, no dudó en darle un fuerte contenido político al breve discurso con que coronó, el 28 de agosto, la celebración de los 64 años del matutino fundado por su marido, Roberto Noble, en 1945.
El tono estuvo en concordancia con la campaña que el multimedios más poderoso de
Espejito, espejito
Conviene entonces detenerse en la “integridad periodística” que los medios del Grupo y su diario de bandera “reflejan todos los días”, en defensa de la cual hoy califican de “ley mordaza”, “ley K de control de medios” o de intento de “chavización” al proyecto que se discute en el Congreso. Fue seguramente en nombre de esa misma integridad que Clarín publicó en su portada del 28 de septiembre de 1978 una foto a tres columnas de Ernestina Herrera de Noble junto al dictador Jorge Rafael Videla para ilustrar el titular más importante del día: “Videla inauguró la planta de Papel Prensa”. La bajada de tapa expresa a las claras la independencia periodística de Clarín en tiempos de dictadura: “El teniente general (RE) Jorge Rafael Videla dejó inaugurada ayer la planta nacional de papel para diarios en una ceremonia efectuada en San Pedro. El Presidente destacó la trascendencia que este hecho tiene para el país y subrayó la necesidad de ejercer la libertad de prensa con responsabilidad. Esta edición de Clarín está impresa en papel elaborado en la flamante fábrica”.
En las páginas interiores, donde se da una amplia cobertura de la noticia, puede verse también a la sonriente directora del diario brindando con el dictador y departiendo amablemente con los genocidas Albano Harguindeguy e Ibérico Saint Jean. La ocasión lo ameritaba: desde enero de 1977, Clarín – junto con
Por entonces, los desaparecidos en
La misión y los principios
El 24 de marzo de 1976, la portada de Clarín había informado sobre el avasallamiento de las instituciones republicanas con un titular aséptico: “Nuevo Gobierno”. Tres días más tarde, también en tapa, había transparentado su relación con los dictadores con un suelto que decía: “La rígida censura de prensa impuesta el 24 de marzo duró sólo 36 horas. Desde entonces, el progresivo retorno a la normalidad en todos los órdenes y la fluida comunicación entre el gobierno y los diarios la han reducido al cumplimiento de normas indicativas. Pero la experiencia, plena de matices, bien vale la pena ser contada como otro testimonio del actual proceso”. A buen entendedor, pocas palabras.
Los ejemplos del apoyo editorial al terrorismo de Estado perpetrado por la dictadura se multiplican con sólo mirar cualquier ejemplar de aquellos días. Por ejemplo, en la nota del 21 de agosto de 1976, titulada “El principio del fin”. Allí está escrito: “No hay tercería posible porque, admitido que estamos en guerra, imperan sus leyes. Es
Más de una vez, la propia directora estampó su firma en los editoriales, defendiendo a los dictadores aún cuando las violaciones de los derechos humanos y el desastre económico eran ya evidentes: “Las Fuerzas Armadas, que tienen en su haber el triunfo contra la subversión al costo de enormes sacrificios, están en condiciones de realizar esa convocatoria. Se les presenta una alternativa en que la crisis económica puede llegar a minar los logros que han alcanzado en ese terreno y en que superar esa crisis puede dar la consolidación definitiva de la victoria y la realización de los objetivos que se trazaron al asumir el poder…” (29/3/81). E, incluso, después de la derrota en la aventura de Malvinas: “Repensar el país significa, hoy, también repensar a las Fuerzas Armadas. No nos conforma la idea de unas Fuerzas Armadas políticamente rechazadas y refugiadas en la especificidad de sus tareas. En países como
Apenas unos ejemplos de la “misión y los principios expresados públicamente” por Clarín a lo largo de su historia. Una historia de “integridad periodística” que, en 1981, hizo que Ernestina Herrera de Noble enviara esta llamativa queja a
¡Quemá esas fotos, quemá esas notas! Todo sea por el periodismo independiente.
“La planta de Papel Prensa S.A. se inauguró el 27 de septiembre de 1978. Fue, y es, la primera empresa nacional dedicada exclusivamente a la producción de papel para diarios. Fue, y es, además, el fruto de un anhelo que concierne a todos los sectores del país, en un rubro vital de la economía.
Las inversiones realizadas por un grupo de empresas y accionistas con visión de futuro, lograron garantizar la independencia de una de las principales industrias de la comunicación. La concreción de este desafío permite sustituir importaciones cercanas a los 90 millones de dólares anuales.
De esta forma se inició una nueva era en la industria papelera argentina. Hoy, bajo la conducción de los dos diarios líderes, Clarín y

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