A partir del año 2000, el Pentágono diseñó un nuevo esquema de control militar subregional a través de los llamados “puestos avanzados de operación” (FOL – Forward Operating Locations). Los FOL fueron diseñados como centros de “movilidad estratégica” y uso de “fuerza decisiva” en guerra relámpago, con base en tropas aerotransportadas de despliegue rápido.


Comando Sur es el comando unificado de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos que operan en América Latina y el Caribe y es uno de los nueve comandos que están directamente vinculados a la máxima dirección del Departamento de Defensa de EE.UU.
Opera en un radio de acción de 32 paises, 19 de ellos en Centro y Sudamérica y el resto en el Caribe. Desde 1997 su cuartel general se halla en el estado de la Florida.
Antes, desde 1947, estuvo basado en Panamá. Su propia historia reconoce que
Como un antecedente glorioso el desembarco de marines estadounidenses en ese país a principios del siglo XX. El Comando Sur (USSOUTHCOM en ingles), se ha convertido en un.simbolo del ingerencismo norteamericano en la región y ha sido aliado de las fuerzas militares y paramilitares que tan nefasto registro de muertes, torturas y desapariciones han dejado en los pueblos latinoamericanos y caribeños a lo largo de más de un siglo.
En los últimos años, el USSOUTHCOM ha estado armando, entrenando y adoctrinando a los ejércitos nacionales para servir a los intereses de EE.UU bajo su liderazgo. La finalidad es evitar la utilización de tropas norteamericanas y de esta forma reducir la oposición politica en los Estados Unidos.
El modelo consiste en que Washington dirige y entrena a los ejércitos latinoamericanos mediante "programas conjuntos” extensivos e intensivos, y subcontrata compañías privadas de mercenarios que proporcionan militares especializados, todos ellos oficiales "retirados” del ejército norteamericano.
Según el inventario del Pentágono en 2008, citado por Johnson, el imperio de EE.UU. consiste de 865 instalaciones en más de 40 países, con un despliegue de más de 190 mil soldados en más de 46 países y territorios.
Las siete bases militares adicionales de EE.UU. en Colombia elevarán su total planetario a 872, lo cual no tiene equivalente con ninguna potencia pasada y presente: EE.UU, invadió literalmente al mundo.
Las bases militares en América Latina y el Caribe están en una red entrelazada que apoya objetivos estadounidenses de asegurar acceso a mercados, controlar el flujo de narcóticos y obtener recursos naturales, especialmente petróleo.
Aunque Estados Unidos se ha visto obligado a cerrar bases en Panamá, Puerto Rico y Ecuador, ha abierto bases menores a través de la región, incluyendo varias que apoyan las operaciones de EE.UU. en Colombia.
Las intalaciones militares estadounidenses operan en un limbo legal; el personal militar no se rige por las leyes locales, y hay poca transparencia. EE.UU. está usando su base ilegal en Bahía de Guantánamo para evadir el derecho internacional en cuanto a prisioneros de guerra.
Las bases militares ultramarinas causan daños ecológicos, ya que hay pocos mecanismos dpara requerir limpieza ambiental.
La presencia de cientos de miles de militares en misiones en el extranjero envía un mensaje de que EE.UU. prefiere la fuerza sobre la diplomacia para resolver los problemas de la región, incluyendo algunos que involucran conflicto con Estados Unidos.
Bases pertenecientes a fuerzas armadas latinoamericanas pero usadas por soldados estadounidenses, como el Centro Peruano de Entrenamiento en el Río de Iquitos, Perú, no son consideradas bases de EE.UU. pero sirven a propósitos similares.
Opera en un radio de acción de 32 paises, 19 de ellos en Centro y Sudamérica y el resto en el Caribe. Desde 1997 su cuartel general se halla en el estado de la Florida.
Antes, desde 1947, estuvo basado en Panamá. Su propia historia reconoce que
Como un antecedente glorioso el desembarco de marines estadounidenses en ese país a principios del siglo XX. El Comando Sur (USSOUTHCOM en ingles), se ha convertido en un.simbolo del ingerencismo norteamericano en la región y ha sido aliado de las fuerzas militares y paramilitares que tan nefasto registro de muertes, torturas y desapariciones han dejado en los pueblos latinoamericanos y caribeños a lo largo de más de un siglo.
En los últimos años, el USSOUTHCOM ha estado armando, entrenando y adoctrinando a los ejércitos nacionales para servir a los intereses de EE.UU bajo su liderazgo. La finalidad es evitar la utilización de tropas norteamericanas y de esta forma reducir la oposición politica en los Estados Unidos.
El modelo consiste en que Washington dirige y entrena a los ejércitos latinoamericanos mediante "programas conjuntos” extensivos e intensivos, y subcontrata compañías privadas de mercenarios que proporcionan militares especializados, todos ellos oficiales "retirados” del ejército norteamericano.
Según el inventario del Pentágono en 2008, citado por Johnson, el imperio de EE.UU. consiste de 865 instalaciones en más de 40 países, con un despliegue de más de 190 mil soldados en más de 46 países y territorios.
Las siete bases militares adicionales de EE.UU. en Colombia elevarán su total planetario a 872, lo cual no tiene equivalente con ninguna potencia pasada y presente: EE.UU, invadió literalmente al mundo.
Las bases militares en América Latina y el Caribe están en una red entrelazada que apoya objetivos estadounidenses de asegurar acceso a mercados, controlar el flujo de narcóticos y obtener recursos naturales, especialmente petróleo.
Aunque Estados Unidos se ha visto obligado a cerrar bases en Panamá, Puerto Rico y Ecuador, ha abierto bases menores a través de la región, incluyendo varias que apoyan las operaciones de EE.UU. en Colombia.
Las intalaciones militares estadounidenses operan en un limbo legal; el personal militar no se rige por las leyes locales, y hay poca transparencia. EE.UU. está usando su base ilegal en Bahía de Guantánamo para evadir el derecho internacional en cuanto a prisioneros de guerra.
Las bases militares ultramarinas causan daños ecológicos, ya que hay pocos mecanismos dpara requerir limpieza ambiental.
La presencia de cientos de miles de militares en misiones en el extranjero envía un mensaje de que EE.UU. prefiere la fuerza sobre la diplomacia para resolver los problemas de la región, incluyendo algunos que involucran conflicto con Estados Unidos.
Bases pertenecientes a fuerzas armadas latinoamericanas pero usadas por soldados estadounidenses, como el Centro Peruano de Entrenamiento en el Río de Iquitos, Perú, no son consideradas bases de EE.UU. pero sirven a propósitos similares.

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